Primero, para qué las quieres
- Entrenamiento diario: amortiguadas y duraderas. Son las que más vas a usar.
- Ritmos rápidos y competición: más ligeras y reactivas. Algunas llevan placa de carbono; están pensadas para corredores con experiencia y para usarlas de vez en cuando.
- Trail y montaña: suela con tacos, más agarre y más protección (lo contamos en zapatillas de trail).
Si empiezas, con un buen par de entrenamiento tienes de sobra.
En la tienda
- Pruébatelas por la tarde, cuando el pie está algo más hinchado, y con los calcetines con los que corres.
- Deja más o menos un dedo de holgura por delante del dedo más largo. Mucha gente usa medio número o un número más que en sus zapatos de calle.
- Corre unos metros con ellas. Tienen que resultarte cómodas desde el primer momento: si rozan o aprietan en la tienda, no van a mejorar.
Pisada, drop y otros nombres
Durante años se elegía la zapatilla según la pisada (pronadora, neutra o supinadora). Hoy muchos especialistas dan más importancia a la comodidad que a esa clasificación. Si tienes molestias que se repiten o dudas, un podólogo puede valorarte. Lo explicamos a fondo en ¿pronador, supinador o neutro?
El drop es la diferencia de altura entre el talón y la puntera. Si cambias a una zapatilla con mucho menos drop, hazlo poco a poco, porque carga más los gemelos y el tendón de Aquiles. Este y otros términos de las fichas, en drop, stack y balancín.
Cuándo cambiarlas
Como orientación, entre 600 y 900 km, según el modelo, tu peso y por dónde corras. Las señales: la suela gastada, la espuma aplastada o arrugada, o molestias que antes no tenías. Alternar dos pares ayuda a que duren más (más en ¿hace falta tener varios pares?).
Son pautas generales para corredores sanos. Si tienes dudas sobre tu salud o una lesión, consulta con un médico o un fisioterapeuta.




