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Carreras

Zapatillas de trail: qué cambia

En la montaña manda el suelo. El agarre, la protección y la estabilidad van por delante de la ligereza.

Zapatillas · 2 min de lectura

La suela: los tacos

Lo primero que distingue a una zapatilla de trail son los tacos de la suela:

  • De 3 a 4 mm: para pistas, caminos secos y terreno mixto.
  • De 5 mm o más: para barro, hierba y terreno blando, donde hace falta clavar el pie.

La goma también cuenta: las más blandas agarran mejor en roca mojada, pero se gastan antes.

Protección

  • Placa antirroca: una lámina fina y flexible dentro de la suela que evita que notes cada piedra.
  • Puntera reforzada: para los golpes contra raíces y piedras.
  • Corte más resistente: tejidos más duros que aguantan roces y desgarros.

Estabilidad

En terreno irregular, el tobillo trabaja mucho más. Por eso las zapatillas de trail suelen tener suelas algo más bajas y anchas y un talón que sujeta bien. Las de suela muy alta amortiguan más en carreras largas, pero dan menos sensación del terreno.

¿Con membrana impermeable?

Las membranas tipo Gore-Tex mantienen el pie seco con charcos, nieve o frío. A cambio, dan más calor y, si el agua entra por arriba (al cruzar un arroyo, por ejemplo), tarda más en salir. En verano o en terreno seco, mejor sin membrana.

Ajuste

  • Que sujete bien el pie: en las bajadas no puede bailar dentro.
  • Algo de espacio en la puntera, porque en las bajadas el pie avanza.
  • Los cordones rápidos son cómodos, pero comprueba que aprietan donde lo necesitas.

¿Las necesitas?

Si corres por parques y caminos de tierra cerca de casa, tus zapatillas de asfalto o unas mixtas te valen. Las de trail compensan cuando sales de verdad a la montaña: piedra suelta, barro, pendientes y senderos técnicos.

Son pautas generales para corredores sanos. Si tienes dudas sobre tu salud o una lesión, consulta con un médico o un fisioterapeuta.

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