Qué son
Cuando haces un esfuerzo al que no estás acostumbrado, sobre todo con mucho trabajo de frenada como las bajadas, se producen microrroturas en las fibras musculares. El cuerpo las repara, y esa reparación inflama y duele. Por eso las agujetas no aparecen al momento, sino al día siguiente o al otro, con el peor momento entre las 24 y las 72 horas.
Los mitos
- «Son cristales de ácido láctico»: no. El lactato desaparece en una o dos horas después del ejercicio y no forma cristales.
- «Se quitan con agua con azúcar»: no hay ninguna prueba de que sirva.
- «Si no hay agujetas, no has entrenado bien»: tampoco. Indican que el esfuerzo era nuevo, no que haya sido útil.
Qué hacer
- Moverte con suavidad: caminar, un trote muy suave o la bici alivian más que quedarte quieto.
- Dormir y comer bien, con proteína suficiente.
- Un masaje o el rodillo de espuma pueden aliviar la sensación.
- Dejar los entrenamientos duros para cuando se hayan pasado.
Cómo evitarlas
Con progresión. El músculo se adapta muy rápido: la segunda vez que haces el mismo esfuerzo, las agujetas son mucho menores. Introduce las cuestas, las series y la fuerza poco a poco.
Si el dolor es muy fuerte, está en un punto concreto o notas la orina muy oscura después de un esfuerzo extremo, consulta con un médico.
Son pautas generales para corredores sanos. Si tienes dudas sobre tu salud o una lesión, consulta con un médico o un fisioterapeuta.




